Marcas colombianas cierran filas en apoyo a Frisby por presunta apropiación de su identidad en España

Marcas colombianas cierran filas en apoyo a Frisby por presunta apropiación de su identidad en España

Más de 50 empresas (y contando) de distintos sectores respaldan públicamente a la icónica cadena de pollo frito, tras el registro de su nombre y marca en Europa sin autorización.

Un movimiento de solidaridad empresarial sin precedentes se ha gestado en Colombia en torno al caso de Frisby, la reconocida cadena de pollo frito fundada en Pereira en 1977, tras conocerse que su marca fue registrada en España por dos ciudadanos europeos sin previo consentimiento.

Inicialmente, el respaldo provino de competidores del mismo sector gastronómico. Sin embargo, la ola de apoyo se ha expandido hacia industrias como la moda, la construcción, la agroindustria y la tecnología. Compañías como Auteco, Suzuki, Industria Licorera de Caldas, Cementos Argos, Royal Films y Drogas La Rebaja se han unido al respaldo público hacia Frisby.

“Lo auténtico no se copia, se respeta”: el mensaje de KFC

Una de las primeras voces fue KFC Colombia, que compartió una pieza gráfica con la frase “Lo auténtico no se copia, se respeta. Estamos con ustedes, Frisby”, en la que se resaltó la icónica letra “F” con los colores representativos de la marca colombiana.

A la causa se sumaron enseguida nombres como Kokoriko, Buffalo Wings, Sandwich Qbano, Presto, Parmessano y Andrés Carne de Res. Todos ellos manifestaron su rechazo a lo que consideran un uso indebido de una identidad construida durante décadas.

Uno de los mensajes más virales fue el de Amarillo de Manzanares, marca que hace unos meses también vivió una polémica por una supuesta copia de su imagen por parte de Aguardiente Real, fabricado por la FLA.

Desde el sector industrial, Cementos Argos se sumó con una frase que refleja la esencia de su apoyo: “Cuando algo es tan nuestro, se mezcla con lo que somos, con lo original”.

¿Quiénes están detrás de Frisby España?

De acuerdo con registros oficiales, la empresa Frisby España S.L. fue constituida en Bilbao el 12 de febrero de 2025 con un capital de apenas 2.000 euros (cerca de $9,3 millones colombianos). Detrás de la sociedad están Gonzalo Barrenechea Correa, ciudadano español y administrador único de la firma, y Jacqueline Gillemine Pérez, de nacionalidad belga.

Barrenechea, de 50 años, es abogado especializado en contratación civil y mercantil, y aparece vinculado a otras cuatro sociedades en Europa, ninguna con más de 15 años de operación, según registros públicos. Pese a las consultas realizadas por los medios, los representantes de Frisby España se limitaron a decir que sus recientes comunicados de prensa “exponen con claridad la postura” y que una “intervención pública inmediata no se encuentra alineada con su estrategia de comunicación actual”.

El debate sobre la originalidad y el respeto a la marca

Frisby, que factura cerca de $1 billón de pesos anuales y lidera el mercado junto a cadenas como Crepes & Waffles y El Corral, enfrenta ahora un dilema de propiedad intelectual a nivel internacional. Aunque los empresarios europeos aseguran tener respaldo legal, en Colombia el caso ha sido percibido como un intento de apropiación de una marca con profundo arraigo cultural.

Para Pedro Mello, experto en marketing, el conflicto va más allá de un logotipo. “Más que un logo, es la trayectoria construida a través de los años. Si una persona toma un nombre y una reputación que no construyó, puede salirse de la línea trazada por la empresa; eso puede hacer que se pierda la confianza”, advierte.

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