La propuesta del presidente electo Abelardo de la Espriella de impulsar un acto legislativo para convertir a Barranquilla en la capital alterna de Colombia generó un inmediato debate político. Mientras algunos sectores respaldaron la iniciativa como un paso hacia la descentralización, otros la calificaron como un gesto político que, aseguran, favorecería intereses regionales y no resolvería el problema del centralismo.
El anuncio fue realizado durante una jornada de empalme en Montería, donde De la Espriella reiteró su intención de gobernar desde las regiones y aseguró que uno de sus primeros proyectos será otorgarle a Barranquilla un nuevo estatus institucional.
A través de su cuenta en X, el mandatario electo afirmó: “¡Se acabó el abandono centralista! Gobernaré desde las regiones. Uno de mis proyectos legislativos será convertir a Barranquilla en la capital alterna de Colombia”.
La propuesta abrió una discusión sobre el alcance real de esa descentralización y sobre los efectos políticos que tendría trasladar parte del funcionamiento del Ejecutivo fuera de Bogotá.
Entre las voces críticas estuvo el representante a la Cámara y senador electo Alejandro Ocampo, quien puso en duda que la iniciativa responda a un verdadero proceso de descentralización. Según señaló, la elección de Barranquilla estaría relacionada con los apoyos políticos recibidos por el presidente electo durante la campaña.
“Barranquilla es una ciudad que aprecio mucho, pero ese cuento de descentralizar Colombia no se lo creo a Abelardo. Qué casualidad que escoja la ciudad donde están los Char”, manifestó el congresista, quien además aseguró que la decisión buscaría “pagar favores políticos”.
La senadora Esmeralda Hernández también cuestionó la propuesta al considerar que cambiar la sede del poder no soluciona las brechas territoriales del país. En su concepto, si el objetivo fuera combatir el centralismo, el Gobierno debería fortalecer su presencia en departamentos históricamente rezagados como Chocó, Vichada o Guainía.
Desde Bogotá también surgieron críticas. El edil Juan Carlos Realpe afirmó que la propuesta refleja un distanciamiento del presidente electo frente a la capital del país y sostuvo que Colombia necesita un gobierno que represente a todas las regiones por igual.
No todas las reacciones fueron negativas. La gobernadora del Valle del Cauca, Dilian Francisca Toro, respaldó la iniciativa y aseguró que durante años los mandatarios regionales han reclamado una mayor descentralización administrativa.
Según explicó, acercar las decisiones del Gobierno a las regiones facilitaría la gestión de alcaldes y gobernadores, quienes hoy deben desplazarse constantemente a Bogotá para adelantar trámites y gestionar proyectos.
La propuesta de convertir a Barranquilla en capital alterna aún deberá surtir trámite en el Congreso mediante un acto legislativo. Entretanto, el anuncio ya abrió un amplio debate sobre el modelo de descentralización que impulsará el próximo Gobierno y sobre el impacto político que tendría trasladar parte del poder ejecutivo hacia la región Caribe.


