El proyecto del tren entre Zipaquirá y Bogotá vuelve a tomar impulso y promete transformar la movilidad en la Sabana Centro. Se trata del Regiotram del Norte, una iniciativa ferroviaria que busca reducir los tiempos de desplazamiento entre municipios como Zipaquirá, Cajicá y Chía hacia la capital del país.
Actualmente, estos trayectos pueden tomar hasta dos horas en transporte terrestre. Con la entrada en operación del tren, el recorrido podría reducirse a cerca de 40 minutos, lo que representaría un cambio significativo en la calidad de vida de miles de usuarios que a diario se movilizan hacia Bogotá.
El proyecto contempla un sistema eléctrico de aproximadamente 49 kilómetros, con 17 estaciones y capacidad para movilizar más de 187 mil pasajeros diarios. La iniciativa hace parte de la apuesta del Gobierno nacional por fortalecer el transporte férreo y mejorar la conectividad regional.
En términos financieros, la obra supera los 15 billones de pesos y cuenta con el respaldo de la Nación y la Gobernación de Cundinamarca, que han avanzado en la estructuración y viabilidad del proyecto. Este respaldo ha permitido definir una hoja de ruta que incluye licitación en 2026, inicio de obras en 2029 y entrada en operación hacia 2034.
Sin embargo, el proceso también ha evidenciado tensiones institucionales. La Alcaldía de Bogotá no se vinculó al esquema de financiación, lo que dejó un faltante cercano a los 2 billones de pesos que actualmente el Gobierno evalúa cómo cubrir.
La ausencia de la administración distrital en el acuerdo ha generado cuestionamientos sobre la articulación entre niveles de gobierno en proyectos estratégicos de infraestructura, especialmente cuando su impacto recae directamente sobre la capital.
Más allá del debate político, el Regiotram del Norte se consolida como uno de los proyectos más ambiciosos en materia de movilidad para la región, en línea con una transición hacia sistemas de transporte más sostenibles y eficientes.
El avance de esta iniciativa marcará no solo el futuro del transporte en la Sabana, sino también la capacidad institucional del país para ejecutar proyectos de gran escala en medio de diferencias políticas.


