La iniciativa, ya radicada en el Congreso, propone reconocer a los animales como víctimas de accidentes de tránsito y garantizar su atención médica integral y de urgencias.
Un nuevo proyecto de ley, denominado “Huellas Vivas”, fue radicado en el Congreso de la República con el objetivo de que el Seguro Obligatorio de Accidentes de Tránsito (Soat) cubra la atención médico-veterinaria de animales que resulten atropellados en las vías del país, una problemática que afecta cada año a miles de mascotas y especies silvestres.
El representante a la Cámara por Antioquia Juan Camilo Londoño, del partido Alianza Verde, radicó ante el Congreso de la República un proyecto de ley que busca ampliar la cobertura del Soat para incluir la atención médico-veterinaria de animales atropellados en accidentes de tránsito.
La iniciativa, llamada “Huellas Vivas”, plantea una modificación al Código Nacional de Tránsito con el fin de reconocer formalmente como víctimas de siniestros viales tanto a los animales domésticos como a la fauna silvestre vertebrada. De aprobarse, la propuesta obligaría a garantizar una atención inmediata, oportuna y en condiciones adecuadas para los animales afectados.
Según el articulado del proyecto, el Soat cubriría gastos veterinarios, quirúrgicos, farmacéuticos y hospitalarios, lo que permitiría fortalecer la respuesta institucional ante estos casos y evitar que la carga económica siga recayendo en ciudadanos, rescatistas independientes o fundaciones animalistas. Actualmente, cuando un animal es atropellado, la atención depende en gran medida del altruismo de la comunidad y de recursos limitados de organizaciones de protección animal.
Desde Alianza Verde han señalado que “Huellas Vivas” se alinea con la legislación vigente que reconoce a los animales como seres sintientes, así como con las políticas de seguridad vial que buscan reducir los impactos de la movilidad sobre la vida. La propuesta también abre un debate poco explorado en Colombia: la responsabilidad del Estado frente a los animales que resultan víctimas de accidentes en las carreteras.
El proyecto responde a una problemática que no solo se presenta en el país, sino que es considerada una de las principales amenazas para la biodiversidad a nivel global. En ese contexto, la senadora Padilla Villarraga advirtió en una intervención ante el Senado, en abril de 2025, que “el atropellamiento de animales silvestres es la segunda causa de pérdida de biodiversidad en el planeta”.
La congresista también señaló que en Colombia existen vacíos importantes en la gestión de este fenómeno. “No contamos con un sistema de información articulado en materia de siniestralidad vial de animales silvestres. Tampoco existe un protocolo oficial unificado para la atención de animales atropellados y no hay mediciones claras sobre los resultados de las estrategias implementadas”, afirmó en su momento.
Estas falencias, según defensores del proyecto, explican por qué miles de animales mueren cada año en las carreteras sin recibir auxilio oportuno. La ausencia de protocolos claros y de financiación estable ha hecho que la respuesta ante estos casos dependa, en gran medida, de la voluntad ciudadana y de recursos privados.
Desde el punto de vista de política pública, “Huellas Vivas” busca complementar los lineamientos ya existentes en materia de seguridad vial. De acuerdo con voceros del Gobierno, el Decreto 1430 de 2022 incluyó por primera vez acciones orientadas a la prevención del atropellamiento de fauna, aunque reconocen que dichas medidas resultaron insuficientes frente a la magnitud del problema.
En ese sentido, la viceministra Guarín ha señalado que, si bien existen avances normativos, aún hay compromisos pendientes para ampliar las acciones de protección de la vida silvestre y fortalecer la articulación institucional. La iniciativa legislativa, aseguran sus promotores, podría convertirse en una herramienta clave para cerrar esas brechas.
En cuanto a su estado actual, el partido Alianza Verde y el representante Juan Camilo Londoño informaron que el proyecto inició su trámite legislativo el pasado 27 de enero. A partir de ahora, deberá surtir los debates correspondientes en el Congreso, donde se espera que genere un amplio intercambio de posturas entre sectores políticos, autoridades de tránsito y organizaciones defensoras de los animales.
Más allá de su alcance jurídico, “Huellas Vivas” plantea una reflexión de fondo sobre el papel de los conductores, las instituciones y la sociedad en general frente al bienestar animal. La iniciativa reabre el debate sobre la corresponsabilidad en la protección de otros seres vivos que hacen parte del territorio nacional y sobre la necesidad de políticas públicas que prioricen la vida, incluso en el contexto de la movilidad.


