La tensión en Medio Oriente volvió a dispararse tras una nueva escalada militar entre Estados Unidos e Irán, que reactivó los enfrentamientos apenas un día después de que el presidente Donald Trump diera por terminado el acuerdo de alto el fuego firmado el pasado 17 de junio.
La decisión de Washington se produjo luego de atribuir a Irán una serie de ataques contra al menos tres embarcaciones comerciales que transitaban por el estrecho de Ormuz, una de las rutas marítimas más estratégicas para el comercio mundial de petróleo.
En respuesta, Estados Unidos lanzó nuevos bombardeos que alcanzaron el perímetro de una instalación nuclear iraní, mientras Teherán aseguró haber atacado posiciones de aliados estadounidenses en la región, ampliando el alcance del conflicto.
Las autoridades iraníes informaron que los ataques estadounidenses dejaron al menos 17 personas muertas y 78 heridas. Paralelamente, el Gobierno iraní anunció que retomó operaciones militares contra activos de Estados Unidos ubicados en Kuwait, Baréin y Catar.
La tensión también se extendió a Jordania, donde las fuerzas militares informaron haber interceptado ocho misiles lanzados desde territorio iraní, en un episodio que refleja el riesgo de una expansión regional del conflicto.
A este panorama se suma la decisión de Irán de mantener su intención de cobrar peajes a las embarcaciones que cruzan el estrecho de Ormuz, una medida que podría afectar el comercio internacional y aumentar la presión sobre los mercados energéticos.
Los enfrentamientos coincidieron con las ceremonias fúnebres del líder supremo iraní, Ali Jamenei, fallecido durante los primeros días del conflicto. El entierro, realizado en la ciudad de Mashhad, también ha concentrado la atención sobre la sucesión del liderazgo iraní, mientras persisten las especulaciones sobre el papel de su hijo, Mojtaba Jamenei.
La nueva escalada militar tuvo efectos inmediatos en los mercados internacionales. El precio del petróleo volvió a subir ante el temor de interrupciones en el suministro mundial: el barril Brent registró un incremento del 1,3 %, mientras que el WTI avanzó un 1,2 % durante la jornada.
Con la ruptura del cese al fuego y el intercambio de ataques entre ambas potencias, crece la preocupación de la comunidad internacional por una posible expansión del conflicto hacia otros países de Medio Oriente, una región que vuelve a enfrentar un escenario de alta inestabilidad.


