La construcción de la nueva sede presidencial en Barranquilla, desde donde despachará el presidente electo Abelardo de la Espriella, provocó una ola de críticas por parte de dirigentes de oposición, quienes cuestionaron tanto el diseño de la obra como los recursos destinados para su adecuación.
El inmueble, ubicado en las instalaciones del Batallón Paraíso, en el norte de la capital del Atlántico, hace parte de la estrategia del próximo Gobierno para operar desde distintas regiones del país. Sin embargo, la iniciativa ha sido recibida con reparos por sectores políticos que consideran que el proyecto contradice los mensajes de austeridad promovidos durante la campaña presidencial.
A pocos días de la posesión, los trabajos avanzan a contrarreloj y ya registran un importante nivel de ejecución. La estructura, inspirada en elementos arquitectónicos similares a los de la Casa Blanca estadounidense, se convirtió rápidamente en tema de debate en redes sociales y escenarios políticos.
Dirigentes del Pacto Histórico cuestionan la obra
Uno de los primeros en reaccionar fue el exdirector de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD), Carlos Carrillo, quien calificó el proyecto como una muestra de frivolidad política y expresó preocupación por la decisión de trasladar parte de la operación presidencial fuera de Bogotá.
Según Carrillo, el nuevo esquema podría afectar la relación institucional entre el Ejecutivo y el Congreso, además de enviar un mensaje equivocado sobre las prioridades del próximo Gobierno.
En la misma línea, la representante a la Cámara Mafe Carrascal criticó el diseño arquitectónico de la sede y aseguró que la obra busca replicar la estética de la Casa Blanca, mientras que la exsenadora Gloria Flórez pidió claridad sobre el origen de los recursos utilizados para financiar las adecuaciones.
Debate sobre austeridad y descentralización
Las críticas también estuvieron enfocadas en los costos asociados al proyecto. La senadora Esmeralda Hernández señaló que la construcción contrasta con las promesas de austeridad fiscal realizadas durante la campaña presidencial y cuestionó la apertura de una nueva sede administrativa financiada con recursos públicos.
Por su parte, el representante Santiago Osorio sostuvo que la descentralización no debe limitarse al traslado físico de oficinas gubernamentales, sino traducirse en mayores competencias y recursos para las regiones. En ese sentido, advirtió que las inversiones destinadas a la nueva sede generan interrogantes sobre las prioridades del Gobierno entrante.
Gobierno electo defiende presencia regional
La nueva sede presidencial forma parte del modelo de gobierno itinerante planteado por Abelardo de la Espriella, que busca fortalecer la presencia institucional en diferentes territorios del país.
Según lo anunciado por el equipo del presidente electo, la Casa de Nariño mantendrá sus funciones protocolarias en Bogotá, mientras que Barranquilla se convertirá en uno de los principales centros de despacho presidencial. La estrategia contempla además una mayor presencia del Ejecutivo en distintas regiones, como parte de una apuesta por acercar las decisiones del Gobierno a los territorios.
Mientras avanzan las adecuaciones, el proyecto continúa generando un intenso debate político sobre los alcances de la descentralización, el uso de recursos públicos y la imagen que proyectará la nueva administración a partir del próximo 7 de agosto.


