Durante la inauguración del encuentro internacional en Cartagena, el presidente advirtió que la desigualdad en la tierra y la crisis climática profundizan la violencia rural.
El presidente de Colombia, Gustavo Petro, aseguró que la paz en el país depende de avanzar en una reforma agraria estructural y enfrentar los efectos de la crisis climática que ya afectan a las comunidades rurales.
El mandatario hizo estas declaraciones durante la inauguración de la conferencia internacional ICARRD+20, realizada en Cartagena, donde expuso la relación entre la desigualdad en la propiedad de la tierra, la violencia histórica del país y las transformaciones necesarias para el campo colombiano.
Según Petro, la concentración de la tierra fértil ha sido uno de los factores que han alimentado la violencia rural y la pobreza en Colombia. El presidente señaló que gran parte de las víctimas de homicidio en el país han sido campesinos, lo que refleja la profundidad de las tensiones agrarias.
Desigualdad rural y origen del conflicto
Durante su intervención, el mandatario afirmó que la violencia en Colombia ha tenido un fuerte arraigo en el mundo rural y en la estructura desigual de la propiedad de la tierra.
Recordó que, desde mediados del siglo XX, el país ha registrado cientos de miles de homicidios vinculados a conflictos sociales y territoriales, muchos de ellos en zonas campesinas. En ese contexto, mencionó el caso del valle del río Sinú, en el departamento de Córdoba, como ejemplo de un territorio donde las disputas por la tierra han marcado la historia regional durante décadas.
El presidente también señaló que el despojo de tierras y la presencia de actores armados han provocado desplazamientos masivos hacia las ciudades, lo que ha transformado las dinámicas sociales y económicas de miles de familias campesinas.
Colombia y el llamado a un diálogo global
En otro momento de su discurso, Petro destacó la biodiversidad y diversidad cultural de Colombia, señalando que el país alberga una riqueza natural y humana que debe ser protegida.
En ese contexto mencionó el parque natural de Serranía de Chiribiquete, donde se encuentran pinturas rupestres que, según investigaciones arqueológicas, evidencian presencia humana en la región desde hace miles de años.
El mandatario también hizo un llamado a fortalecer el diálogo entre países y regiones del mundo frente a desafíos globales como el cambio climático, y planteó la necesidad de promover cooperación internacional en lugar de divisiones basadas en identidades o bloques geopolíticos.
Crisis climática y afectaciones al campo
El jefe de Estado advirtió que la crisis climática ya está generando impactos severos en las zonas rurales de Colombia, con lluvias extremas, inundaciones y pérdidas de cosechas.
Según explicó, estos fenómenos afectan especialmente a las comunidades campesinas que dependen de pequeñas economías agrícolas y pecuarias para su sustento.
El mandatario mencionó que en el valle del Sinú se registraron inundaciones que afectaron cerca de 130.000 hectáreas y provocaron la destrucción de miles de viviendas en pocos días, lo que evidencia la vulnerabilidad de estas poblaciones frente a eventos climáticos extremos.
Críticas al modelo productivo
Petro también cuestionó el uso de grandes extensiones de tierra fértil para la ganadería extensiva, señalando que este modelo limita la producción de alimentos y profundiza las desigualdades rurales.
Asimismo, criticó el uso de tierras agrícolas para cultivos destinados a la producción de etanol a partir de caña de azúcar, destinado a mezclarse con combustibles, lo que —según dijo— puede desplazar la producción alimentaria.
El mandatario también alertó sobre el avance de la ganadería hacia zonas de la Amazonía, lo que contribuye a la deforestación y pone en riesgo uno de los ecosistemas más importantes del planeta.
Reforma agraria como base para la paz
En la parte final de su discurso, Petro reiteró que la transformación del campo es clave para la estabilidad social y económica del país.
“La paz en Colombia significa reforma agraria. Priorizar la vida en Colombia empieza porque el campesinado tenga más tierra”, afirmó.
El presidente señaló que su gobierno ha avanzado en procesos de compra y recuperación de tierras para su redistribución y aseguró que ya se han alcanzado cerca de 750.000 hectáreas entregadas o gestionadas dentro de la política de reforma agraria.
Según explicó, el objetivo es fortalecer la producción de alimentos, mejorar los ingresos rurales y contribuir a reducir la inflación asociada al costo de la canasta básica.


