Las lluvias registradas durante los últimos días provocaron nuevas emergencias en varias de las zonas afectadas por el terremoto del pasado 10 de agosto. Las precipitaciones se sumaron a las dificultades que ya enfrentan miles de personas damnificadas por el sismo y afectaron albergues, viviendas y enseres en diferentes municipios del país.
La situación se presentó en territorios como Pereira, Buenaventura, Quibdó y varios municipios del norte del Valle del Cauca, donde las autoridades y comunidades han reportado inundaciones, avenidas torrenciales y daños adicionales en sectores que ya habían resultado afectados por el movimiento telúrico.
En medio de este panorama, autoridades locales han solicitado apoyo con plásticos y carpas para proteger a las personas damnificadas que permanecen en alojamientos temporales y que ahora enfrentan las consecuencias de las lluvias.
Lluvias afectan a damnificados en Pereira
En Pereira, las fuertes lluvias registradas durante el fin de semana afectaron nuevamente a personas que resultaron damnificadas por el terremoto y que permanecen en carpas instaladas en diferentes sectores de la ciudad.
Uno de los puntos afectados fue el barrio Olaya Herrera. Videos difundidos a través de redes sociales mostraron las condiciones en las que quedaron algunas de las personas que permanecen en estos alojamientos temporales. Entre ellas había niños que terminaron empapados debido a las precipitaciones.
Las lluvias también terminaron de afectar algunos de los enseres de las familias que ya habían sufrido pérdidas como consecuencia del terremoto. La situación representa una nueva dificultad para quienes todavía no han podido regresar a sus viviendas o que deben permanecer en carpas mientras se determina el estado de las estructuras afectadas.
En Pereira también se emitió una alerta en el Hospital San Jorge, donde las inundaciones dificultaron la atención en salud. Las afectaciones ocasionadas por el agua se sumaron así a las dificultades derivadas de la emergencia generada por el sismo.
Quibdó enfrenta inundaciones y avenidas torrenciales
Una situación similar se registra en Quibdó, donde las lluvias comenzaron el jueves 13 de agosto y han provocado inundaciones y avenidas torrenciales que continúan agravando las condiciones de la población afectada.
La gobernadora del Chocó, Nubia Carolina Córdoba, se refirió a las condiciones meteorológicas que se presentan en el Pacífico y a su impacto sobre las personas damnificadas por el terremoto.
“En el Pacífico se están presentando fenómenos inversos en el marco del fenómeno de El Niño, que implican fuertes lluvias y avenidas torrenciales en las horas de la noche”, señaló la mandataria.
De acuerdo con Córdoba, estas condiciones están empeorando la situación de las personas damnificadas por el sismo y aumentando los riesgos sobre las infraestructuras que ya presentan afectaciones.
La gobernadora también advirtió que las lluvias están generando un escenario en el que se superponen dos emergencias. “Esto está empeorando la situación de los damnificados por el sismo, aumentando el riesgo de las infraestructuras y traslapando dos emergencias que afectan a los damnificados por partida doble”, afirmó.
Emergencias en el norte del Valle del Cauca
Las precipitaciones también provocaron emergencias en municipios del norte del Valle del Cauca. En localidades como El Cairo y El Águila, las lluvias se mantuvieron durante el lunes 17 de agosto y afectaron nuevamente a personas que habían sufrido daños por el terremoto.
Entre los afectados se encuentran habitantes que perdieron los tejados de sus viviendas o cuyos inmuebles colapsaron como consecuencia del sismo. Las lluvias generaron nuevas afectaciones sobre sus pertenencias, que quedaron expuestas al agua debido a los daños previamente registrados en las estructuras.
Una de las situaciones reportadas se presentó en el municipio de Roldanillo, donde varias viviendas que habían sido declaradas en riesgo después del terremoto del 10 de agosto terminaron colapsando tras las lluvias.
La combinación de los daños ocasionados por el movimiento telúrico y las nuevas precipitaciones ha incrementado las dificultades para las familias que permanecen en las zonas afectadas y que requieren condiciones adecuadas para resguardarse.
Solicitan plásticos y carpas para zonas rurales
Las nuevas condiciones climáticas también afectan a sectores rurales del Quindío, especialmente a fincas cafeteras. Ante las lluvias, se ha hecho un llamado para enviar plásticos y carpas que permitan atender a las personas damnificadas y ofrecerles protección frente al agua.
Estos elementos son solicitados como parte de las medidas para responder a las nuevas afectaciones que enfrentan las comunidades que todavía se encuentran en proceso de recuperación después del terremoto.
La necesidad de estos materiales se presenta en un contexto en el que varias familias han perdido sus viviendas, han sufrido daños estructurales o permanecen en alojamientos temporales debido a las condiciones de los inmuebles afectados.
De esta manera, las lluvias han añadido una nueva dificultad a una emergencia que ya registra un alto número de personas afectadas en diferentes departamentos del país.
Más de 292.000 personas damnificadas
De acuerdo con las cifras de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD), el terremoto del 10 de agosto deja hasta el momento 304 personas muertas, 4.548 heridas y 426 desaparecidas.
El balance también registra afectaciones en 15 departamentos y 472 municipios. En total, 123.789 familias y 292.043 personas aparecen reportadas como damnificadas por la emergencia.
Las nuevas lluvias se producen mientras continúan las labores de atención y recuperación en los territorios afectados. La situación de las familias damnificadas se ha visto nuevamente comprometida por las precipitaciones, especialmente en aquellos lugares donde las personas permanecen en carpas o donde las viviendas presentan daños estructurales.
Las autoridades locales han insistido en la necesidad de contar con elementos como plásticos y carpas para responder a las condiciones generadas por las lluvias y reducir la exposición de las personas afectadas al agua.
Mientras avanzan las acciones de atención tras el terremoto, las precipitaciones representan un factor adicional de riesgo para comunidades que todavía enfrentan las consecuencias del sismo y que ahora deben afrontar nuevas inundaciones, daños en viviendas y afectaciones sobre sus pertenencias.


