Una presunta directriz de la Casa de Nariño establecería nuevas reglas para la relación entre los funcionarios del Gobierno de Abelardo de la Espriella y los medios de comunicación. Según información conocida por Caracol Radio, los ministros no podrían ofrecer ruedas de prensa ni conceder entrevistas libremente, mientras que los principales anuncios del Ejecutivo quedarían concentrados en el presidente y en un vocero oficial.
La instrucción, que habría sido comunicada a las diferentes carteras y entidades del Gobierno, plantea un modelo de comunicación institucional basado en la centralización de los mensajes, la revisión previa de los contenidos y una mayor coordinación desde la Presidencia de la República.
De acuerdo con el documento divulgado por el medio, los ministros únicamente podrían entregar una declaración durante actividades públicas y no estarían autorizados para responder preguntas de los periodistas. Las entrevistas con medios considerados no afines también quedarían restringidas y solo podrían realizarse cuando existiera una autorización previa de la Presidencia y se tratara de asuntos considerados estratégicos.
La medida también alcanzaría a viceministros, entidades adscritas y oficinas de prensa de las diferentes instituciones del Estado.
Ministros sin ruedas de prensa ni preguntas de los periodistas
Uno de los principales cambios estaría relacionado con la participación de los ministros ante los medios de comunicación.
Según la información conocida por Caracol Radio, los jefes de las carteras podrían realizar declaraciones en escenarios públicos, pero no tendrían autorización para responder preguntas de los periodistas. De esta manera, la relación directa entre los ministros y los medios quedaría limitada a intervenciones previamente definidas.
Las entrevistas tampoco serían una actividad de libre disposición de los funcionarios. La directriz establecería que cualquier conversación con medios considerados no afines tendría que contar previamente con autorización de la Presidencia, mientras que los asuntos considerados estratégicos quedarían bajo control directo de la Casa de Nariño.
El propósito sería evitar que cada ministerio maneje de manera independiente los mensajes del Gobierno y establecer una única línea comunicativa para las diferentes entidades del Ejecutivo.
La restricción no se limitaría a los ministros. Los viceministros tampoco serían considerados voceros oficiales y, de acuerdo con la información divulgada, los anuncios de mayor alcance deberían ser realizados directamente por Abelardo de la Espriella.
La Presidencia revisaría previamente la información oficial
La directriz también contemplaría un mecanismo de revisión de los contenidos antes de su divulgación pública.
Cada ministerio tendría que enviar sus asuntos principales a un periodista asignado por la Coordinación del alto Gobierno. Esa persona se encargaría de revisar el material antes de remitirlo a la jefatura de comunicaciones de la Casa de Nariño, encabezada por María Fernanda Sandoval.
El esquema permitiría establecer qué información puede hacerse pública, por qué canal debe difundirse y qué funcionario está autorizado para comunicarla.
La medida también involucraría a las entidades adscritas a cada ministerio. Sus oficinas de comunicaciones tendrían que seguir las mismas instrucciones para evitar entrevistas, anuncios o divulgaciones que no hayan pasado por el procedimiento definido desde la Presidencia.
En la práctica, el modelo convertiría a las oficinas de prensa de las entidades en un primer filtro de la información pública, antes de que esta llegue a los ciudadanos y a los medios de comunicación.
Miller Soto asumiría un papel central como vocero
Dentro de esta nueva estructura, el abogado Miller Soto tendría un papel relevante como vocero de la Presidencia.
Según el documento conocido por Caracol Radio, Soto realizaría tres intervenciones diarias como portavoz oficial del Gobierno. La información que previamente haya sido seleccionada y revisada por las diferentes instancias de comunicación llegaría a su oficina para posteriormente ser presentada públicamente.
La estrategia incluiría además talleres piloto de vocería dirigidos a preparar a los funcionarios frente a la comunicación de los asuntos considerados prioritarios por el Gobierno.
Para desarrollar estas jornadas, los ministerios deberán remitir los temas que consideren de mayor importancia. Estos asuntos serían utilizados durante los ejercicios de preparación para definir la manera en que los funcionarios deberán abordar los mensajes oficiales.
Con este mecanismo, la Casa de Nariño buscaría que las distintas dependencias mantengan una misma línea discursiva y que las declaraciones de sus funcionarios estén alineadas con las prioridades establecidas por el Ejecutivo.
Una narrativa centrada en la “patria milagro”
La presunta directriz no se limitaría a establecer procedimientos para las entrevistas y los comunicados. También incluiría una línea narrativa para la comunicación institucional del Gobierno.
Entre los conceptos que deberían aparecer de manera recurrente estarían la esperanza, el cierre de los “tiempos malos” y la reconstrucción colectiva de la denominada “patria milagro”.
La estrategia tendría como uno de sus objetivos ampliar la base de respaldo ciudadano del Gobierno de Abelardo de la Espriella. Para ello, los mensajes institucionales deberían dirigirse tanto a quienes votaron por el actual mandatario como a quienes no lo respaldaron durante las elecciones.
La comunicación gubernamental buscaría, de acuerdo con la información divulgada, presentar las acciones del Ejecutivo como parte de un proceso de transformación destinado a recuperar la confianza y conquistar el respaldo de distintos sectores de la sociedad.
Comunicados de máximo una página
Las nuevas instrucciones también contemplarían cambios en la forma de producir y publicar los comunicados oficiales.
Los documentos elaborados por los ministerios deberían ser breves y, como regla general, no superar una cuartilla. Además, tendrían que ser publicados inicialmente en las cuentas institucionales de cada cartera y no en los perfiles personales de los ministros.
Una vez publicados por los canales oficiales, los titulares de las entidades podrían compartir o republicar el contenido desde sus cuentas personales.
La diferencia busca separar la comunicación institucional de la actividad individual de los funcionarios y mantener los anuncios oficiales bajo la identidad comunicativa de cada entidad.
La directriz también pediría a los ministerios abstenerse de pronunciarse sobre asuntos que no estén dentro de sus competencias y mantener criterios de austeridad en sus actividades de comunicación.
Revisión de contratos y pauta publicitaria
El documento también incluiría instrucciones relacionadas con el manejo de los recursos destinados a comunicación y publicidad.
Cada ministerio tendría que informar a la Presidencia cuáles son sus actuales planes de medios y qué pautas publicitarias se encuentran activas.
Según la información divulgada, esas acciones deberían detenerse temporalmente mientras son revisadas por la nueva administración.
La decisión implicaría que la Presidencia tendría una participación directa en la evaluación de las estrategias de comunicación y publicidad de las diferentes carteras, en lugar de que cada ministerio continúe ejecutándolas de manera independiente.
El alcance definitivo de estas medidas dependerá de la forma en que sean implementadas y de si posteriormente se formalizan mediante instrucciones, actos administrativos u otros mecanismos institucionales.
Por ahora, la información conocida apunta a una transformación significativa de la comunicación del Gobierno: menos vocerías independientes, mayor control sobre las entrevistas, revisión previa de los contenidos y concentración de los grandes anuncios en la Presidencia de la República.
La eventual aplicación de este modelo marcaría una relación particularmente estructurada entre el Ejecutivo y los medios durante el mandato de Abelardo de la Espriella, con la Casa de Nariño como principal centro de producción, revisión y difusión de los mensajes gubernamentales.


